Los anillos de acero inoxidable son accesorios con una gama muy amplia de estilos contemporáneos y modernos, ya que pertenecen al siglo 20. Son los preferidos de todo tipo de personas por sus diseños, brillo, color y bajo costo, comparado con metales como oro y plata.

Si tenemos los cuidados adecuados, un anillo de acero inoxidable puede durar toda la vida; sin embargo, primeramente al comprarlo, debemos asegurarnos de que sea realmente de acero y no de otros materiales como aluminio.

Para que no nos engañen existen algunas maneras de identificar un anillo de acero inoxidable.

  • Grabado. Generalmente los anillos de acero cuentan con un grabado con láser en la parte interior donde dice que el material es acero quirúrgico o acero inoxidable, en el caso de que sea un anillo de acero con incrustaciones la inscripción debe decir: STAINLESS STEEL+DIAMONDS. Esto indica la autenticidad de la pieza.
  • El peso. Se puede comprobar a pulso o con una balanza para joyería. El acero es más pesado que otros metales, si de aluminio se trata podrás darte cuenta por que será súper ligero.
  • Óxido. Como su nombre lo indica, el acero inoxidable no se oxida, puede perder su brillo si no lo cuidamos bien o contaminarse con partículas de hierro, pero eso se quitará fácilmente con algún para limpiar metales o una solución hecha a partes iguales de ácido nítrico y fluorhídrico; debemos revisar muy bien la superficie del anillo, si detectamos óxido, no es de acero al 100%.
  • Sonido. Si golpeamos el anillo con una llave de latón hará un “ting” y el sonido va a repercutir tiempo después de tocarlo. Si suena menos, probablemente sea otro metal.

Si a pesar de haber hecho estas pruebas tú mismo no estás seguro, puedes llevar el anillo a cualquier otra joyería para recibir asesoría.